MISMO CONTEXTO, RESULTADOS DISTINTOS: QUÉ HACEN LAS PYMES CON LA MACRO
- Ludmila Zárate

- hace 6 horas
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Para quien está al frente de una PyME en Argentina, la macroeconomía está siempre presente, aunque no aparezca en forma de informes o estadísticas. Se muestra en las conversaciones diarias: cuánto subieron los precios, si hay más o menos movimiento, cómo viene la actividad, qué pasa con el dólar o con los costos. En contextos de volatilidad, la sensación es que todo cambia rápido y que cualquier movimiento puede impactar en el negocio.
Cuando se observa el escenario con un poco más de perspectiva, aparece una verdad incómoda: bajo un mismo contexto macroeconómico, algunas empresas apenas sobreviven, mientras otras logran adaptarse, ordenarse e incluso crecer. El contexto es el mismo; los resultados, no.
La pregunta que surge entonces es inevitable: ¿qué diferencia a una PyME que resiste de otra que avanza? En muchos casos, la respuesta está en la forma de gestionar la incertidumbre. Entender qué pasa a nivel macroeconómico y transformar esa información en decisiones concretas de gestión se vuelve clave, aún sabiendo que no se trata de un proceso lineal ni exento de errores.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las pequeñas y medianas empresas representan más del 93% de los establecimientos de la región y emplean más del 40% de la fuerza laboral registrada en países como Argentina, Brasil y Uruguay. Sin embargo, su aporte a la productividad y al Producto Interno Bruto sigue siendo relativamente bajo, principalmente por brechas estructurales, tecnológicas y de gestión.
Estos datos refuerzan una idea central: son las PyMEs las que mueven la economía y, justamente por eso, entender el contexto macroeconómico no es opcional.
Leer la macro, interpretarla y bajarla a decisiones concretas forma parte del proceso de profesionalizar la gestión y se vuelve una condición necesaria para sostenerse en un entorno cada vez más dinámico.
La macroeconomía como diagnóstico del mercado
El sector de indumentaria funciona como un buen ejemplo para observar cómo la macro impacta de manera desigual según la gestión. Durante 2025, la industria enfrentó un cambio de paradigma con la apertura comercial y el aumento de las importaciones.
Según informes de la Fundación Pro Tejer, ese año las importaciones de prendas de vestir crecieron un 166% en toneladas, mientras que el precio unitario promedio cayó un 17%. Al mismo tiempo, la utilización de la capacidad instalada del sector textil se ubicó en niveles cercanos al 37%.
Frente a este escenario, muchas PyMEs reaccionaron intentando competir exclusivamente por precio, sin modificar su estructura de costos ni su propuesta de valor. En la mayoría de los casos, esta estrategia terminó erosionando márgenes y comprometiendo el capital de trabajo.
Desde la consultora trabajamos con clientes del rubro que leyeron datos macro como una señal temprana y decidieron replantear su estrategia comercial. Pusieron el foco en la rotación de producto y en una gestión más eficiente de las compras, avanzando hacia un esquema más cercano al just in time. El resultado fue una reducción del stock inmovilizado y un mejor uso del capital de trabajo.
El contrapunto: cuando la macro juega a favor
Así como dentro de un mismo contexto macroeconómico dos empresas pueden obtener resultados muy distintos, dentro de una misma economía también conviven sectores que enfrentan realidades diferentes. Mientras algunos sectores atraviesan escenarios adversos, otros encuentran condiciones más favorables.
Según el informe Argenconomics de Argencon, entre julio de 2024 y junio de 2025 la economía del conocimiento alcanzó exportaciones por USD 9.685 millones, con un crecimiento interanual del 20,8%, consolidándose como uno de los principales complejos exportadores del país. Esto muestra que la macro puede amplificar una estrategia bien ejecutada, aunque no la garantiza.
La macro como espejo
Además de anticipar oportunidades, la macroeconomía sirve como parámetro de referencia. Compararse con el desempeño del sector permite a una PyME entender si sus resultados responden al contexto o a decisiones propias.
Si el sector cae un 5 % y la empresa cae un 15 %, el problema no es solo la economía. Algo puertas adentro no está funcionando bien. Del mismo modo, un crecimiento moderado puede ser positivo en un sector en baja o una señal de alerta en uno que crece con fuerza. Los números, solos, dicen poco; todo cambia cuando se los compara.
La diferencia entre empresas no está en adivinar qué va a pasar con la economía, sino en cómo usan esa información para decidir mejor.
En 2025, con una inflación que empezó a desacelerarse, muchas PyMEs tuvieron que repensar cómo fijaban sus precios. El esquema clásico de “sumo un margen al costo y listo” empezó a quedarse corto. Las empresas que lograron sostenerse comenzaron a analizar con más detalle los costos de reposición, la rentabilidad real de cada venta y el impacto de cada cliente en el capital de trabajo.
El rol de los aliados estratégicos
La macroeconomía define las reglas del juego, pero no decide el resultado del partido. Los sectores se mueven en bloque; las empresas lo hacen de manera individual. Gestionar una PyME hoy exige mirar el contexto general y, al mismo tiempo, ordenar los procesos internos.
Desde MC Consultora Empresarial acompañamos a las personas a cargo de la gestión de PyMEs a comprender el entorno en el que operan y a construir herramientas para tomar decisiones informadas. El objetivo es transformar la incertidumbre en un plan de acción, para que el negocio deje de reaccionar a las crisis y empiece a liderar su propio camino con información.
-Ludmi Zárate
MC CONSULTORA EMPRESARIAL








